En primera línea contra la covid-19 en Cienfuegos: Un rostro hermoso para quien la valentía es principio – 5 de Septiembre

Al Dr. Daniel Alejandro Guerra García lo conocía solo por referencias, y porque en los últimos tiempos, al pasar las páginas de los días arduos de la Covid-19 en Cienfuegos, su nombre y el respeto que ganó con el trabajo, saltaban en las estadísticas. Y aunque estaba de vacaciones, no piense que en un lujoso hotel, sino en casa, accedió a encontrarnos.

Pero para mi sorpresa, su rostro de muchacho hermoso y joven, resultaba conocido, desde que era un estudiante del Preuniversitario de Ciencias Exactas. Especialista de Primer Grado en Medicina Interna y máster en Ciencias en Enfermedades Tropicales e Infectología por el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

“Recién llegado de la maestría, que era en modo presencial,me pidieron trabajar en el Centro de Especialidades Ambulatorias (CEA), que sería la institución para atender a sospechosos y hasta posibles positivos de la Covid-19 si llegaba el momento. Así, el 13 de marzo, dos días después de diagnosticados los primeros casos de la enfermedad en Cuba, allí estaba, listo para asumir nuevos retos.

Junto a especialistas y residentes, los valientes de aquellos 77 días. /Foto: Magalys Chaviano

“Hacía las funciones de subdirector adjunto, y me dieron la tarea de diseñar todo el flujo de trabajo, de movimiento de pacientes, los protocolos, supervisión, control, organizar las guardias y trabajar, eso era lo fundamental, trabajar; fueron dos meses en los que la jornada se extendía hasta las 11:00 de la noche o las 24 horas. Y tengo que agradecer a los doctores Vivian Chávez y Julio Jova; a la enfermera Elbia, y a todo el equipo que laboró allí, hasta a los pacientes, por sus enseñanzas y colaboración; ingenieros, administrador, entre otros muchos. Todo era nuevo, desde la enfermedad hasta el más mínimo procedimiento, pero enfrentamos los miedos y los vencimos”.

¿El saldo de aquellos días?

“El haber trabajado en el IPK, y aprendido de los profesores de ese prestigioso centro, me preparó de alguna manera para mi posterior función; participé incluso del primer curso que sobre Covid-19 se impartiera allá, con experiencias prácticas sobre flujos en el manejo del Ébola en África, trasmitidos por especialistas que participaron de esa misión. Todo ello me preparó, y creo que el saldo fue positivo; mantuvimos bajo control la vigilancia epidemiológica y clínica, así como la bioseguridad dentro del centro”.

El Dr. Daniel Alejandro accedió a la especialidad por vía directa, en atención a sus resultados académicos, y aunque quería ser cardiólogo, ama profundamente ser internista, a la que considera “la madre de todas las especialidades clínicas”. Comenzó su vida profesional en Aguada de Pasajeros, y de aquellos tiempos guarda lindas experiencias, valiosas en su formación. Justo en el momento que accedió a marchar al IPK, en 2017, fungía como “clínico” de la “Maternidad”.

En los días de arduo trabajo en el CEA, junto a una colega respiran sin la máscara./Foto: Magalys Chaviano

“La atención a la Covid-19 y sus sospechosos no termina al culminar los 77 días en el CEA; ahora atendemos una sala en el Hospital provincial, donde un profesional equipo presta asistencia y vigila, clínica y epidemiológicamente, a los sospechosos de estar contagiados con el SARS-CoV-2. Allí se observan todos los protocolos, y los cienfuegueros pueden estar seguros de que se trabaja con extremo cuidado para evitar el contagio y la trasmisión”.

Una rápida despedida, y el Dr. Daniel Alejandro regresa a prepararse para un programa de radio, donde responderá preguntas y aclarará dudas. Hermoso, valiente y asequible, cualidades de una profesión humanista para la que no bastan aplausos, sino comprensión y respeto, como el de cuidarnos y permanecer en casa, para que ellos no se expongan en vano.

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