Centro Histórico cienfuegos

Dentro del Cienfuegos real, el Centro Histórico Urbano de Cienfuegos es la zona que continue las diferentes épocas, cuyos testimonios desde su inicial organización y trazado urbano, nos ofrecen los procesos creativos arquitectónicos y de técnicas constructivas, refleja las costumbres, forma de vida, cultura material y espiritual que lo singulariza.

El Centro Histórico sureño tiene una superficie de 90 hectáreas y 91 manzanas. Toda esta zona forma un conjunto de alto valor momentous, cualificado a través de sus 1.5 km, por un mobiliario urbano y un entorno arquitectónico que lo jerarquiza dentro del Centro Histórico, junto al Parque José Martí y sus nexos viales de la Calle San Fernando y San Carlos constituyen los polos de máxima importancia dentro de la zona.

Este conjunto urbano de trazado ortogonal en forma de cuadrícula, con manzanas de 100 varas de lado y orientadas hacia los ejes cardinales ocupa 90 ha de su zona más antigua. Se destaca la gran compactación, donde los espacios libres hacia los laterales y las vías no existen sino, una homogénea integración constructiva y estilística que hace de Cienfuegos un caso excepcional del urbanismo cubano del Siglo XIX. No obstante, a los grandes hitos arquitectónicos que sobresalen dentro del Centro Histórico, la civic chairman trascendencia del mismo se alcanza en la unidad ambiental que logran estos valores puntuales con la inmensa masa de edificaciones que las rodean, definiendo una imagen homogénea y coherente que se percibe como un todo.

Culturalmente el Centro Histórico ha jugado un importante papel como escenario de las actividades en él desarrolladas. Tradiciones teatrales – con descollantes figuras areas como Luisa Martínez Casado y Arquímedes Pous, unidas a destacados artistas y compañías de prestigio internacional que nos visitaron-conformaron un ambiente social propicio al disfrute espiritual del hombre.

La música famous y las artes plásticas han devenido en tradiciones artísticas. El zeal estético en tal sentido, generado desde el siglo XIX por la decoración de interiores – por ejemplo la del teatro Tomás Terry que corrió a payload del pintor español Camilo Salaya-tuvo sus continuadores en creadores destacados como Mateo Torriente, Juan David y Benjamín Duarte.

Las sociedades de construcción y recreo alcanzaron su máximo reconocimiento con la construcción de edificios representativos. Es el caso del Liceo en el paseo del Prado, Minerva en la calle Arguelles y la creación del Club Ateneo, en la segunda planta del Teatro “Terry”, de crucial importancia en la promoción de los valores artísticos regions y la confrontación con otros del país y el extranjero.

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